Están agrupados en cuatro bloques. Los primeros seis son gratis de arreglar y explican
la mayor parte de la diferencia.
Bloque A — Confianza (por qué no te compran a ti)
1. ¿Se entiende quién eres y dónde estás? Nombre de la empresa, ciudad,
teléfono real y una dirección que exista. Una tienda sin ubicación verificable compite
contra la desconfianza antes de competir contra el precio.
2. ¿Están las políticas antes del checkout? Envío, devoluciones y
garantía tienen que estar visibles en la ficha del producto, no escondidas en un
enlace al pie. Si el cliente tiene que buscar, se va.
3. ¿Hay prueba social de verdad? Reseñas con nombre, foto o al menos
fecha. Cinco testimonios anónimos con foto de banco de imágenes restan credibilidad en
vez de sumarla.
Bloque B — Claridad (qué vendes y a cuánto)
4. ¿Se entiende en 5 segundos? Muéstrale la home a alguien que no
conozca tu negocio y pregúntale qué vendes, a quién y cuánto cuesta. Si duda, el
problema está arriba, no abajo.
5. ¿El precio es el precio final? Impuestos y envío apareciendo al final
del checkout es la causa número uno de abandono. El cliente no se molesta por el monto:
se molesta por la sorpresa.
6. ¿Las fotos muestran escala y contexto? Producto solo sobre fondo
blanco no dice tamaño, textura ni uso. Tres fotos buenas venden más que quince regulares.
Bloque C — Fricción (por qué se van en el último paso)
7. ¿El costo de envío aparece antes de pedir el correo? Si obligas a
registrarse para ver cuánto cuesta el envío, perdiste al cliente antes de la mitad del
embudo.
8. ¿Se puede comprar sin crear cuenta? Compra como invitado, siempre.
El registro obligatorio es una barrera que tú te pones a ti mismo.
9. ¿Están los medios de pago que usa tu cliente? Si vendes a Estados
Unidos y solo aceptas transferencia bancaria local, tu tienda no está rota: está
incompleta. Tarjeta internacional, PayPal o el método que use ese mercado.
Bloque D — Velocidad y móvil (dónde se pierde la venta sin que lo notes)
10. ¿Cuánto pesa la home? Abre el sitio en el celular con datos, no con
wifi. Si tarda más de tres segundos en mostrar el producto, la mitad de las visitas
nunca lo vio.
11. ¿El botón de comprar está al alcance del pulgar? Revisa en un
teléfono real, no en el simulador del navegador. Hay botones que técnicamente existen y
funcionalmente no se pueden tocar.
12. ¿El buscador y los filtros funcionan bien? Prueba buscar el nombre
exacto de un producto y ver si aparece primero. Si el buscador falla, el usuario asume
que no lo tienes.
Guarda el orden: confianza → claridad → fricción → velocidad. Si
arreglas velocidad antes que confianza, aceleras una tienda en la que igual nadie
compra.